¿Qué es la POLÍTICA S.A.?

En muchas de las notas de este blog vas a encontrar este término: la POLÍTICA S.A. 

Es nuestra manera de explicar un fenómeno que traspasó el poder político desde el pueblo hacia un grupo concentrado de poder: los POLÍTICOS.

Vos me dirás que eso es lo normal, porque la democracia es representativa y los políticos representan a los ciudadanos.

El tema es que hace tiempo que no representan a los ciudadanos… En Argentina no hay democracia que es el gobierno del pueblo, y sí hay oligarquía que es el gobierno de este grupo privilegiado.

Pero veamos qué pasó en estos cien años.

A principios del siglo pasado, la gente participaba de la política y de los partidos; todo el mundo era radical, conservador, peronista o de otro partido. Y los dirigentes ejercían su liderazgo merced a sus méritos y capacidades.

Ese modelo político llevó a la Argentina a estar entre los países más poderosos del mundo.

En los años noventa ese sistema político empezó a crujir porque la sociedad empezó a visualizar la corrupción en los dirigentes, y a abandonar a los partidos políticos.

En el año 2001 se produjo un quiebre, la sociedad rechazó a la política y a partir de esa época los partidos quedaron vacíos.

Esa situación fue aprovechada por un grupo de gente que se apropió de ellos: los gerentes de la POLÍTICA S.A.

Nosotros les decimos así porque transformaron a la política en una actividad comercial lucrativa, a los partidos en franquicias, a los dirigentes en gerentes, y a los militantes en empleados.

Para que nadie les dispute su negocio pusieron una barrera económica: si vos querés llegar al Estado tenés que competir con ellos, que gastan millones y tienen un ejército de empleados públicos “militando”.

Tenés las mismas chances de ganarles que las que podés tener en una pelea a doce rounds con Mike Tyson… y en su mejor momento.

El cartel en la calle, la nota en la tele, la entrevista en la radio, la crónica en el diario… todo, absolutamente todo tiene un costo y muy alto, y sólo ellos pueden pagarlo.

Por eso no debe extrañarte que los candidatos que veas sean gente que ya votaste y que se reelige. No debe resultarte raro que haya concejales por 25 años, senadores que llevan toda su vida en el puesto, diputados que baten récords de reelecciones. Se vuelven a presentar porque utilizan sus cargos para extraer recursos del Estado y ganar elecciones.

Lo peor es que a muchos de esos sujetos ni siquiera los conocés, y aún así ellos manejan todo. Porque son gerentes… no vendedores.

Esta es la política argentina hoy, y no hay nada de romántico en ella.

¿Pero cómo podemos cambiar todo esto?

Con una reforma política, la famosa reforma política que prometieron en el 2001 y nunca hicieron.

Quitarle los partidos a los “afiliados” (ya nadie quiere afiliarse a un partido) y transformarlos en un instrumento de la democracia, en el cual cualquiera pueda participar.

Pero más importante aún, es urgente regular el financiamiento de la política y el cuidado de los recursos públicos. No puede sostenerse más que los políticos sigan parasitando al Estado porque eso destruye la economía, y les entrega una ventaja definitoria sobre cualquier otro ciudadano con vocación de participar en el juego democrático.

El problema es que cambiar las leyes es otra potestad de los políticos, con lo cual la responsabilidad no es de ellos sino que es enteramente tuya: en cada elección prestá atención a las propuestas y exigí medidas para una mayor democracia y transparencia.

Y principalmente, no reelijas a nadie que no se lo merezca.

La POLÍTICA S.A. nos tapa el sol, es hora de que les digamos HASTACA.