¿POR QUÉ LOS ROSARINOS ESTAMOS COMO ESTAMOS?

por Eugenio Malaponte

Rosario es una ciudad magnífica, con un potencial inmenso para que sus habitantes vivan en paz y prosperidad.

 

Sin embargo se encuentra en su peor momento histórico, atravesada por la violencia, la crisis económica, el desempleo, y el abandono entre otros muchos problemas.

 

Esto se debe a que un mismo espacio político colonizó la Municipalidad durante treinta y dos años: el Frente Progresista, que todavía esta en el poder.

 

Los dirigentes de ese espacio pusieron de moda una forma dañina de hacer política y de gobernar, basada en que el dinero de la ciudad tiene como función principal mantener a los funcionarios públicos en el poder.

 

Como consecuencia de eso se triplicó la planta de empleados municipales porque se incorporaron miles de militantes, y se hizo costumbre financiar millonarias campañas políticas con fondos públicos.

 

Ahí está la plata que le falta a la ciudad. Y esto significa no solamente un desvío de los fines que tiene el Estado, sino también un impresionante crecimiento del gasto público.

 

Ese gasto se tornó impagable, con lo cual la ciudad empezó a tener déficit todos los años. Y el déficit se cubrió tomando deuda.

El pago de la deuda nos cuesta todos los años a los rosarinos el 15% de los recursos de la ciudad.

 

Pero lo más grave de todo es que el aumento de la cantidad de empleados llevó el gasto corriente de la ciudad al 80% del total. Esto se debe a que hoy hay trece mil empleados con sueldos altos, un 90% por encima del de los trabajadores privados.

 

Si sumamos el gasto corriente y el pago de deuda, concluimos que la ciudad gasta casi todo sus recursos para… administrar esos mismos recursos. Un disparate.

Menos del 5% del gasto se destina a obras públicas, calles, veredas, seguridad, embellecimiento de la ciudad, etc.

 

Casi ningún político rosarino en funciones habla sobre esto, porque todos se benefician de éste sistema.

Otra consecuencia grave de este descalabro tiene que ver con el drama de la inseguridad: como la plata no alcanza para combatirla, la decisión fue no hablar de inseguridad con la excusa de que “estigmatizaba a la ciudad” o que “no es competencia municipal”.

 

Cámaras de videovigilancia, programas de inserción social, iluminación, escamonda y decenas de medidas relacionadas a la inseguridad no se ejecutan simplemente porque no hay dinero.

 

Si los rosarinos recuperamos nuestros recursos se nos abre una puerta hacia la ciudad que tuvimos y que queremos recuperar. Esa ciudad pacífica, linda, cuna del deporte nacional.

 

Con un esquema de reducción progresiva de la cantidad de empleados públicos, acompañado de un estricto control del destino del gasto podríamos generar ese ahorro inmenso, y destinarlo a sus verdaderos dueños: los rosarinos.

 

Ahora que conoces esto, ponéte como meta escuchar a los dirigentes políticos. Si no hablan de éste tema: duda de ellos. Si pretenden su reelección: dudá de ellos. Si solo te muestran frases vacías, fotos producidas o caras felices… No los votes.

 

Porque cambiar la política es CAMBIAR TODO.

¿Se puede? Sí, se puede. Si les decimos HASTACA.